Principios y valores


PRINCIPIOS Y VALORES

La honestidad de todos sus miembros

Las personas con una reputación dudosa o con un pasado que implique la comisión de delitos o de conductas que lo muestren como alguien con poco respeto a la sociedad y a las personas en lo individual, no pueden ser dignas de crédito, máxime si se toma en cuenta que lo que se busca es la colaboración para el desarrollo de los pueblos, y especialmente los iberoamericanos.

Mucho menos resultan confiables si se piensa en la posibilidad de que algún día colaboren no sólo desde el ámbito académico, sino en la operación de recursos financieros, humanos, técnicos y materiales. La Cátedra rechaza a ese tipo de personas. En cambio, valora y aprecia a las que poseen honestidad, cabalidad e incorruptibilidad.

 

La objetividad y libertad de pensamiento

Igualmente, y aunque cualquiera de los miembros puede ser militante de un partido o movimiento político, profesar una religión, tener sus propias ideas y creencias, y en general tener un pensamiento libre, no se puede admitir a un fanático de cualquiera de ellas y mucho menos a alguien que profese o practique sentimientos, ideas o cualquier manifestación de racismo, segregación, odio o desprecio hacia sus semejantes por cuestiones como la edad, el sexo, el credo, la filiación política, el origen étnico o racial, etc.

El servicio al ser humano no puede hacer distinciones de ningún tipo. De ser así, no se puede llamar servicio sino conveniencia. La Cátedra no está de acuerdo con ello y, en cambio, agradece a los pensadores libres y objetivos su presencia y colaboración en el esfuerzo de hacer de Iberomérica un mundo mejor para vivir.

 

La disciplina

Las mayores conquistas individuales y colectivas de las sociedades no devienen de la casualidad, el azar, la oportunidad fortuita o la suerte. Por eso, en la Cátedra existe la creencia de que el esfuerzo y el trabajo diario, tenaz, decidido y constante son la base del éxito en los planes personales y profesionales de sus integrantes, tanto en lo individual como en lo colectivo y, por tanto, rechaza la inconstancia, el dispendio, la inconsistencia y la indisciplina.

 

Interdisciplinariedad

Aquí, concretamente, la Cátedra cree que la integración, conjugación, interacción, coordinación y articulación de juventud y experiencia así como de multidisciplinariedad devienen en la consecución de resultados más óptimos en los programas de trabajo propuestos así como de los objetivos de éstos.

Así, la mezcla y coordinación de talentos, especialidades y capacidades profesionales, experiencia, entusiasmo y buenos valores éticos y humanos nos permitirán cumplir mejor con todo aquel ideario en que se ha fundado la Cátedra, para, además, alcanzar la prosperidad y el prestigio profesional de sus miembros, la satisfacción y mejoramiento del nivel de vida de aquellos a quienes pretenden servir, y su realización y trascendencia profesional.